El Correo
Uno de los autobuses de la empresa La Jareña en servicio desde los años 40 hasta los 80 en la comarca. Otra de las líneas: Anchuras, Belvís, Talavera recorría los pueblos de sur de la Jara por la antigua comarcal CC503, hoy nacional 502. En Sevilleja se desviaba hacia Anchuras (Ciudad Real), en donde tenía una de las cabeceras de línea. Hacía dos viajes al día: por la mañana iniciaba su recorrido a las 7:00 en Anchuras de los Montes para acabar en Talavera a las 9:00. Por la tarde salía a las 18:00 de la estación de autobuses de la Ciudad del Tajo.
Construcción del Pantano de Cijara
Por el Decreto de 3 de octubre de 1932 (Gaceta de Madrid nº 279 de 5 de octubre) el Ministerio de Obras Públicas de Indalecio Prieto acuerda la ejecución por el Estado de las obras para la construcción de un embalse en el Portillo de Cijara.
La presa hacia 1953
Vídeo No-Do | Inauguración del Pantano de Cijara 5/10/1956
Vídeo No-Do | Visita del ministro Vigón al Pantano de Cijara 24/2/1958
Habla y tradiciones de Buenasbodas
Cómo se hizo el libro | http://www.martinezurbina.es/2015/06/facebook-y-tu-que-utilidad-le-das.html
En los confines del sur (IV) El arte de la lana en El Arreciado
El 25 de abril tuvo lugar la Jornada de Puertas Abiertas del IV Simposio Internacional de Arte en lana, en la finca El Arreciado, término de Sevilleja y territorio sur de La Mina de Santa Quiteria.
Bocígano (los orígenes)
Aldea castellano-manchega situada en la Sierra del Ayllón (Guadalajara), muy cerca del límite con Madrid, como puede verse en el siguiente mapa:
Situación de Bocígano - Google Maps
En esta entrada intento averiguar el origen del apellido Ollero presente en La Jara toledana, concretamente en Sevilleja, como núcleo principal, y también en Córdoba. La relación entre ambos lugares geográficos se explica por el fenómeno socioeconómico e histórico de la Trashumancia, desplazamiento estacional de rebaños y familias de pastores desde la meseta norte a los pastos de las zonas cálidas de Castilla y Extremadura.
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| Casas serranas de Bocígano |
La situación geográfica de este pueblo ganadero de pastores trashumantes ha influido en la difusión del apellido desde la meseta norte hacia el sur: Toledo, Córdoba. Las Cañadas Reales eran también caminos de emigración de familias.
Situación de Bocígano (B), en la intersección de las cañadas reales Segoviana y Soriana Occidental. Además, en la intersección de las provincias de Madrid, Guadalajara y Segovia, en Somosierra.
Para saber más:
Artículo | "Bocígano y los apellidos Ollero y Uzquiano"
Juan Durán López | Blog sobre la historia de Bocígano
López de los Mozos, J.R.| Estudio sobre la fiesta de La Machada y fotos antiguas
Árbol genealógico 1º | Hijos y nietos de Francisco Ollero Peces y Luisa Díaz Olmos
Distribución de los apellidos españoles por provincias | Apellidos en España según los datos del INE
Enlaces de interés sobre la Trashumancia
Web de la Villa de Orgaz
Asociación Trashumancia y naturaleza
Rutas de la lana.eu
Juan Durán López | Blog sobre la historia de Bocígano
López de los Mozos, J.R.| Estudio sobre la fiesta de La Machada y fotos antiguas
Árbol genealógico 1º | Hijos y nietos de Francisco Ollero Peces y Luisa Díaz Olmos
Distribución de los apellidos españoles por provincias | Apellidos en España según los datos del INE
Enlaces de interés sobre la Trashumancia
Web de la Villa de Orgaz
Asociación Trashumancia y naturaleza
Rutas de la lana.eu
En los confines del sur (III) Emboscada en el corral de los Cojos
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| Los lugares del maquis señalados sobre el mapa del IGC de 1953. |
Al borde del camino de La Mina a Helechosa, a 3,741 kilómetros en línea recta hacia el sur de la aldea se encuentra una construcción, ahora en ruinas, que sirvió durante los años 40 y 50 de corral de ganado y vivienda de cabreros. Es una de las muchas casas de labor que pueblan el territorio del sureste toledano en su frontera con Extremadura y Ciudad Real; entre la Sierra de Altamira, o Sierra del Puerto como se la conoce por aquí, y el embalse del Cijara; el nombre del paraje es Pajarejo, en la sierra de Los Beatos, término municipal de Sevilleja de la Jara, territorio sur del anejo La Mina de Santa Quiteria.
Enlace | Situación de la casa de labor en Google Maps
Los ganaderos propietarios de Sevilleja, Miguel y Germán Sánchez Corroto, la habían construido en la falda del cerro Pajarejo, al borde del camino, destinada a albergar labriegos y ganado durante la temporada de laboreo. Los gañanes solían pasar la temporada por quincenas, arando el trozo que les habían asignado y volvían al pueblo a aprovisionarse; disponían de un corral amplio y una cuadra para dejar a las bestias y ellos tenían la cocina para vivir.
La casilla podía dedicarse también a la ganadería: por la puerta ancha podía entrar el rebaño de cabras o de ovejas, descansar por la noche en el corral y dormir los animales más jóvenes resguardados en la tinada. En medio del corral solían cavarse hoyos en la peña que sirvieran para curtir pieles.
Los pastores podían tener un rebaño de su propiedad o bien dedicarse a cuidar los animales de los demás vecinos; en este sentido la casilla de los Cojos esta situada en un lugar inmejorable, cerca de La Mina, al borde del camino y en la falda del monte que baja hasta el río Fresnedoso.
La vivienda (cocina o casilla, que da nombre a toda la construcción) es estrecha; mide 18 m2. En ella se encuentra una chimenea y un poyo que servía de asiento y de cama para una o dos personas. Se supone que había algún mueble, una mesa y alguna silla, utensilios de cocina y enseres como candiles, salero. Los alimentos podían almacenarse en parras, en garrafas, en bolsas de tela colgadas de la pared o en cestas de mimbre. En el vasar que está cerca de la chimenea no faltarían vasos, un porrón o alguna botella.
Presentación de diapositivas (pulsar sobre la imagen para avanzar)
Leer el artículo | «Emboscada en La Mina de Santa Quiteria»
| Poema de Pedro Díaz Rodríguez |
Leyendas del tesoro de Sevilleja
Cuando éramos chicos las leyendas de tesoros escondidos en el campo nos alegraban más que ninguna otra. No se hablaba más que de eso; era nuestro entretenimiento hasta que llegó la radio y la televisión.
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| Cueva de Moraleda |
Soñar un tesoro: Había gente que soñaba tres noches seguidas con el emplazamiento exacto de un tesoro y la tercera vez era la señal de que era verdad; a veces, acertaban, como uno que vino de Madrid porque había soñado con un tesoro escondido bajo un poyo sobre el que dormía una cabra negra. Vino al pueblo, buscó y lo encontró. Sin embargo un caso desafortunado fue el de una señora de La Mina de Santa Quiteria que soñó con un tesoro escondido en la cueva de Moraleda; no se encontró nada a pesar de la exploración exhaustiva del alcalde pedáneo y otros hombres que se metieron hasta el fondo con lámparas de carburo.
La encina que está en el centro de la Casquera Redonda de la sierra; dicen que debajo de la encina hay un tesoro, a diez metros, pero no se sabe en qué dirección se encuentra el punto exacto. ¿Al norte? ¿Al sur? Seguro que muchos lo han intentado a escondidas, como se aprecia en las zanjas que hay excavadas repartidas por la casquera. La creencia es que debajo de la encina hay una serpiente que lo custodia; el que la vea tiene que escupir sobre ella para librarse de su ataque y luego tiene que dejarse lamer la cara. O quizá responder a los enigmas que pueda plantearle como la esfinge del mito griego.
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| Encina de la Casquera |
Hay más casos verídicos de estos hallazgos en el campo, por ejemplo el caso de Paco, el Labrador —todos eran labradores, pero se conoce que le apodaban así—. Y entonces el padre le dijo que fuera a la sierra a por leña, porque la sierra sería de dominio público, que iba todo el mundo y cortaba la leña que quería… total que el hombre se fue, se puso a cortar una encina, y venga darle a la encina, y venga a darle a la encina y a la encina le quedaba mucho trozo; era una encina que estaba como podrida, pero que tenía hueco. Y ya se cansó dijo: “Pues lo que hago yo es que prendo la encina y cuando venga mañana la encina está en el suelo”. Y así lo hizo, y al día siguiente fue a hacer la leña y, fíjate, contó que se encontró como trozos de parra, de parra de barro, parras de esas de dos asas, rotos y llenos de escoria.
Y que se trajo las escorias y las llevó al boticario del pueblo, a este don Manuel Corroto Ollero, que era una persona entendida. Entonces este le dijo que eran escorias de oro, de plata y de cobre. Y añadió: “Pues, chico, has quemao tu suerte”.
—¿Cuándo te retiras?
—Ya pronto. Tengo escondido dinero suficiente para dejarlo y ese dinero oye todos los días el toque de las campanas de la iglesia.
Después siguieron su camino hacia Anchuras. Al jefe lo hallaron una vez bañándose en el río Estenilla. Allí le emboscaron, le dispararon y le hirieron; pudo escapar malherido pero murió, por lo visto, en el monte, desangrado. Lo encontró un pastor de Anchuras. Tenía las botas llenas de billetes y monedas; el pastor se hizo rico y enriqueció a toda su descendencia hasta hoy.
Era famosa la frase de la mujer del cabecilla que decía: “Quién quite las botas a mi marido no vuelve a trabajar en su vida”. Entonces, claro, se desveló el verdadero sentido de lo que decía.
Circulaban también otras frases que hacían referencia a los tesoros escondidos en estas sierras. Una quizá la pronunciara un rebelde, un moro: “Sierra de Altamira, ¡ quién pudiera darte la vuelta (o siete vueltas) !” Todos querían desentrañar los secretos del suelo de la sierra. Hay otras versiones de estas exclamaciones, como aquella que cuenta que algún carlista, cuando se alejaba de esta comarca, miraba hacia atrás suspirando: "¡ Ay Sierra de Altamira, cuánto oro y plata tienes mía !" Por lo visto los que le acompañaban estaban muy atentos a todo lo que decía.
Tía Josefa, la Facciosa, una de ellos, llevaba siempre dos caballos en sus correrías por La Jara y cuando la perseguían las fuerzas liberales de Belvís, de un brinco se cambiaba de caballo para no cansar demasiado a uno sólo. Como la apresaron, pasó mucho tiempo en la cárcel y al salir, yendo por el camino de La Nava a Sevilleja, uno de los de su cuadrilla, que era del pueblo, la oyó cantar coplas :
En la Sierra Sevilleja
hay mucha plata escondida;
el labrador que la encuentre
no vuelve a arar en su vida.
−Por lo visto tuvo tiempo de componer coplas en la cárcel.
−Pues ya podía haber apuntado el lugar en un papel. Ahora, sin planos, ¡ a ver quién lo encuentra!
uenta la leyenda el caso famoso del tesoro de los dos hermanos: Trabajando cerca del Venero, chorrera donde nace el arroyo de la Garganta, un campesino del pueblo se encontró con un jefe de partida carlista que estaba escondiendo algo debajo tierra; el carlista le amenazó de muerte si revelaba lo que había visto. Has de saber, desocupado lector, que en aquellos tiempos los campesinos tenían miedo de salir al campo, no había fuerzas del orden que los defendieran de los delincuentes. El pobre hombre no dijo nada hasta el final de sus días, cuando, ya cerca de la muerte, contó a su amigo Rufino el tabernero lo que le había pasado muchos años atrás.
Un domingo a la mañana Rufino, con la azada al hombro, fue a la pedriza al lugar que le habían señalado; después de cavar y cavar durante horas allí no aparecía nada; empezó a tener dudas sobre la veracidad de la información. A media mañana comenzaron a tocar a misa. El hombre, desengañado, dejó allí su trabajo y, muy religioso, se vino al pueblo a asistir a misa, también para no levantar sospechas, que en domingo no se trabaja.
Al día siguiente volvió al Venero a retomar el trabajo donde lo había dejado. Entonces de nuevo volvió a oír las campanas pero esta vez doblaban porque había muerto uno en el pueblo y esto le impresionó y se bajó. Es, pues, de saber que la gente de antes tenía sus supersticiones, sus temores y se vino.
En el camino se encontró con su hermano y cometió el error de contarle lo que había pasado y lo que había encontrado.
— ¿De dónde vienes, adónde vas?
— Pues mira, que me he soñao un tesoro, y vengo de cavar y cavar pero que no aparece. Me he cansao, lo dejo y me vuelvo.
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| Torre de la iglesia y Casquera (1968) |
Tio Juan Cristina, que así se llamaba el hermano, más despreocupado, aprovechó la ocasión para llegar hasta el lugar que le había dicho su hermano mientras este se volvía a casa doblado del esfuerzo. Se conoce que este estaba muy cerca del hallazgo cuando lo dejó. Juan desenterró sin problemas un puchero lleno de monedas de oro y se lo apropió. Luego, lo escondió en su casa de la Garganta, esa que después fue del molinero Román.
Es pues el caso que tío Juan escondió su dinero dentro de los montones de trigo de la troje y de hecho iban a robarle porque la noticia fabulosa había corrido como la pólvora por el pueblo y por toda la comarca y atrajo la atención de los bandidos; por las noches solían acudir bandoleros de la Mancha y cuatreros de la Jara a asaltar la casa pero ninguno pudo entrar a la fuerza ni por la puerta ni por el tejado porque la defensa era muy efectiva: tenía la puerta unos cerrojos poderosos que resistieron los golpes de los asaltantes. Además colaboraban en la defensa los hombres del pueblo que tenían escopetas. A la más mínima sospecha se tocaba a rebato y se daban voces de aviso.
Como tenía varias vacas negras de las vacadas que había entonces en el pueblo pues, muchas veces, al entrar las vacas, los cuatreros, más astutos, se metían entre el ganado y él no los podía ver porque no había luz eléctrica. Era al anochecer y cuando había oscurecido, pues iban y los atacaban claro, que les dieran el dinero. Entonces se lo daría o lo buscarían ellos...
Todavía en 1908, al presentarse en la casa tras un aviso, los escopeteros del pueblo encontraban a tio Juan Cristina y a su mujer amordaza'os, con un pañuelo apretado en la boca, que no podían hablar, las manos atadas, asustados.
Algunos piensan que después de tantos asaltos los ladrones consiguieron llevarse una parte del tesoro, otros creen que no pudieron entrar ni llevarse nada porque tio Juan Cristina supo esconderlo de la mejor manera posible, que en esto hay alguna diferencia entre los autores que este caso cuentan.
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| Parte de un tesoro hallado en La Jara en 2002 |
Sobre la propiedad de los hallazgos histórico-artísticos en el campo ha escrito unos comentarios interesantes en su blog Juan Bautista Moreno Román :
Enlace | La propiedad de los tesoros
En busca del tesoro de la sierra
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