Amuletos lunares

Amuleto, procede del latín amuletum, y se traduce por "transportar". 

Se considera cualquier cosa que propicia el bien como medida preventiva contra el mal, el daño, la enfermedad, la brujería etc. Es a la vez un adorno al que se le supone dotado de un poder sobrenatural para apaciguar a los espíritus o influencias negativas. Se trata de objetos generalmente portátiles que, en ocasiones, sirven para ser portados en el propio cuerpo o colgados en puertas, ventanas o tejados. Son los niños los seres más vulnerables y por ello son más necesitados de cuidados y de protectores. Un hecho significativo era el recelo que tenían las madres de sacar a sus hijos recién nacidos, por miedo a que enfermaran o por miedo al mal de ojo. Por ello, cuando los niños salían fuera de la casa, iban rodeados de amuletos.

TIMÓN TIEMBLO, M. Pía. La infancia en Época de Don Quijote: males y elementos protectores, Ministerio de Cultura, disponible en Word Wide Web>http://www.museo-casa-natal-cervantes.org/files/444.pdf



Amuleto lunar de Valdeverdeja. Museo del Traje. Madrid

En la Revista de dialectología y tradiciones populares, 1965, volumen 21, pág.143 a 163, escribió un artículo interesante José Ramón y Fernández Oxea titulado "Amuletos lunares toledanos", que trata sobre unos adornos de cuello o de cintura que se ponía antaño a los recién nacidos para evitar que "los cogiera la luna" según la creencia. La revista me resulta difícil de encontrar pero hay algo de información en Internet que nos aporta una visión aceptable sobre estos objetos y su función. 
En primer lugar, este esquema, que resume las formas que adquieren los amuletos en el oeste de la provincia. Entre ellos se encuentran varios de Sevilleja:


La descripción nos la proporciona el autor del artículo: 
"Los amuletos más simples tienen forma de media luna provista de un agujerito, por el que pasa la cinta o cordón que sirven para sujetarlo al cuello o a la faja del niño. El número 1 procede de Sevilleja de la Jara y mide 3,50 cm por 3,3 cm. Del mismo lugar es el número 2, al que ya se le ha puesto un remate cuadrado para incluir en él el agujero de suspensión." 
El quinto amuleto procede también de Sevilleja, "unido a un cuernecito de marfil engastado en plata, metal que también tiene virtudes profilácticas."
Además el autor percibe una evolución desde la primera forma, la más tosca, a las más elaboradas presentes en Lagartera.
A la media luna primitiva se le fue uniendo una cruz, "como elemento decorativo al principio y abiertamente después en una curiosa simbiosis cristiano-pagana."

Origen de la imagen http://www.celtiberia.net/verimg.asp?id=972





Amuleto de Lagartera. Museo del Traje. Madrid
"Amuleto de Lagartera, fabricado por un herrero local en chapa de hierro, recortada, calada y decorada, con un punteado a punzón, de cuyo centro pende una higa, que también es amuleto.
Para que tengan la virtud que se les atribuye hay que empezarlos a trabajar el Miércoles de Ceniza y seguir la tarea durante todos los viernes hasta el último cuaresmal, en cuya fecha se debe estar terminado para ponerlo en el monumento de Jueves Santo y retirarlo el viernes cuando este se deshace.
Estos amuletos se hacían también de plata, aprovechando, a veces, medallas religiosas, rara vez de oro, y madera trabajados a navaja. Se colgaban del cuello o de la cintura de los niños, como puede verse en los retratos de los infantes de la Casa de Austria, presentes en el Museo del Prado."


La creencia popular sobre la media luna: 

Otros objetos realizados en plata son los crecientes lunares. Era frecuente la media luna calada con una cuadrifolia de adorno, símbolo mariano también llamado Rosa de Jericó. Sobre esta flor existe una leyenda de la Virgen que se asocia en el folclore español al alumbramiento. Por lo tanto, las medias lunas no solo han servido como amuleto contra el alunamiento, sino que además, han sido utilizadas para conseguir un buen parto y una buena lactancia. En  algunas áreas de Toledo hasta la década de los años sesenta, se colocaba una media luna de hoja de lata en el pañalito de los niños para prevenirle de las irritaciones de la piel.
TIMÓN TIEMBLO, M. Pía, La infancia en Época de Don Quijote: males y elementos protectores, Ministerio de Cultura.


 Tía Ángeles 2013
Otro de los adornos femeninos son los pendientes de media luna ("de herradura") que todavía llevan las toledanas, sobre todo las de mayor edad, como puede verse en la foto de al lado.

"El influjo lunar es considerado peligroso, y a los niños recién nacidos se procura guardarlos de la exposición directa de la luna, cerrando las ventanas e incluso no colgando sus pañales al sereno cuando hay luna. La luna daña tanto al niño como a la madre lactante, por eso los niños y las mujeres han solido rodearse de medias lunas contra su poderoso influjo; aunque los crecientes lunares tienen además otros fines profilácticos. La luna, como reina de la noche, se identifica, con lo oculto, con la mujer, con lo negativo." 

ALARCÓN ROMÁN, Concepción, Catálogo de amuletos del Museo del Pueblo Español, disponible en Word Wide Web>http://es.calameo.com/read/001044456e96a60eacb6d



Labor de ganchillo y pendientes de herradura




Media luna en todo su esplendor




Picaporte lunar de la Nava

   Picaporte con formas fálicas y semilunares (C/Sevilleja, La Nava) y decoración geométrica. La puerta de entrada es el mejor lugar para poner amuletos de protección a la casa. 



En los confines del sur (I) Portillo de Estena


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uando en diciembre de 1932 la Segunda República inició las obras del embalse de Cijara los ingenieros del ministerio tuvieron que sustituir las vías de comunicación, que iban a quedar inundadas, por otras construidas a más altura en las laderas de los montes. Los antiguos caminos de herradura y las veredas de ganado fueron sustituidos por carreteras locales que se abrieron paso en la roca a fuerza de pico, pala y dinamita.
La carretera que comunica el poblado de Pantano de Cijara con Navahermosa bordea el embalse y sortea antiguos valles gracias a puentes de piedra y viaductos de hormigón. Hay uno impresionante: el viaducto de los 19 ojos construido en curva. 


Con arcos de medio punto que dan una pincelada de clasicismo al paisaje jareño, además de dar la sensación de solidez y estabilidad. 
Unos seiscientos metros en línea recta hacia el suroeste se encuentra la llamada Isla de las cuatro provincias, hoy rodeada de agua, pero que hace años era un cerro casi rodeado por dos ríos, recorrido por rebaños de cabras y explorado por los cabreros. 
Cuentan los mayores de la zona que en la cima de ese cerro coinciden los límites de cuatro provincias, las dos extremeñas y las de Toledo y Ciudad Real (en su Rincón de Anchuras). Los gobernadores de las provincias (otras versiones cuentan que eran los cabreros) se reunían a comer sobre una mesa de piedra cuadrada, cada uno en su territorio pero, a la vez, juntos.
Como toda leyenda se fundamenta en una base real quise hace años comprobar qué había en la cima y pude cruzar a pie gracias a la sequía de los meses de verano que permitía llegar por el norte a la isla desde el viaducto. Vi una roca de forma más o menos cúbica que podía haber servido de base a la leyenda. Pero entonces no llevaba cámara fotográfica, qué pena.
Hoy es difícil acceder si no es en barca; ojalá siga rodeada de agua por mucho tiempo porque no haya sequía...
En la foto aérea del SIGPAC de la Consejería de Agricultura de la JCCM se ven las lindes de dos parcelas de terrenos comunitarios, los del embalse, pertenecientes al municipio de Sevilleja y que además confluyen en lo alto del cerro, muy cerca de la cima y de la piedra rectangular que sugiere la forma de una mesa.

Otro aspecto más a tener en cuenta es la forma cuadrangular de la isla, visible en la foto aérea, que puede favorecer la interpretación de que cada cara del cerro corresponde a una provincia. Hay una foto aquí que refleja muy bien la forma geométrica del cerro. Efectivamente: tiene forma... piramidal... (asombroso) .



Como el embalse no se inauguró hasta 1956, he buscado el mapa de la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral, edición de 1953, época en que las aguas no cubrían tanta superficie como ahora, que nos informa de que el cerro señalaba la confluencia de los ríos Estena y Fresnedoso; este último le llegaba por su cara norte y le rodeaba hasta unirse con el Estena en su cara oeste. Su denominación geográfica era Portillo de Estena, altitud 490 m y mojón geográfico del extremo sur del término municipal de Sevilleja y del suroeste de la provincia de Toledo, el que tiene forma picuda. 

En él se puede apreciar que en el cerro no confluyen los límites provinciales aunque están muy cerca, que la antigua carretera local de Navahermosa al Portillo de Cijara pasaba por la cara norte del cerro e incluso que debe de haber un puente sumergido que lo unía al "continente" por la parte más cercana de la ribera.
Aunque no hubiera sido descabellado que el límite entre Ciudad Real y Toledo pasara por lo alto del cerro sin embargo por alguna razón que se me escapa el cerro permaneció dentro del territorio toledano; quizá por ajustar la divisoria  lo mejor posible al lecho de los ríos.



La caseta de los Pernales 


Caseta, viaducto y finca El Arreciado 
Gracias al estiaje actual aparecen en la zona inundable del embalse de Cijara ruinas que quedan sumergidas cuando el agua llega a sus niveles más altos. Enfrente del viaducto se encuentran los restos de una antigua caseta de peones camineros situada al borde de la antigua carretera que comunicaba Navahermosa con el Portillo de Cijara. Conocida en la comarca como la caseta de los Pernales.
No tiene importancia como monumento (todavía siguen en pie muchas casetas muy bien conservadas) sino por ser el lugar al que se refiere un relato familiar de los años cuarenta, aquella época durísima de lucha por la supervivencia de nuestros abuelos y padres. 

Relato de fuentes orales: 

A mediados de 1943 Faustino y Gonzalo trabajaban de arrieros transportando mercancías por el sur de la Jara. Una tarde salieron de la finca El Arreciado con un carro cargado de carbón de encina pero se les hizo de noche cuando dejaron el camino y empezaron a bajar la cuesta de la carretera hacia el río Estena; allí estaba la caseta de los Pernales donde podían dormir y dar descanso a las mulas. De acuerdo con el caminero se instalaron en la explanada que hay delante de la caseta; ellos preparados para dormir en sacos encima del carbón; a las dos mulas, al lado del carro, les pusieron paja y grano en bolsas colgadas de la cabeza para que comieran cada una en su sitio. 
Pocas horas después se presentaron de improviso cuatro de los de la sierra, guerrilleros antifranquistas de alguna partida que merodeaba por la zona. Dos entraron en la caseta y otros dos se quedaron fuera en una operación planeada para dar un atraco en la casa y llevarse los víveres cargados en las acémilas.
Alcantarilla de la antigua carretera
Los dos de fuera quisieron coger las mulas de nuestros arrieros, que lo estaban oyendo todo desde su cama del carro pero no se atrevían a moverse. Los maquis querían dejarlas preparadas para que los de dentro cargaran los sacos pero los animales daban coces, no se dejaban controlar:  eran mulas falsas. "Anda y déjalas, que las coja su dueño",  concluyó uno de ellos, cansado de forcejear con los animales y confundido sobre la propiedad de las bestias.
Abandonaron la operación del exterior y entraron en la caseta a ayudar a sus compañeros. Al caminero le obligaron a traer caballerías para transportar los sacos llenos del botín de los víveres y él lógicamente fue a la cuadra a buscar las suyas propias.
Al día siguiente aparecieron las acémilas del peón caminero por la carretera. Venían de Navas de Estena con un palo en la boca, para que no se pararan a comer.
Así fue como Faustino y Gonzalo se libraron del atraco y pasaron desapercibidos, inmóviles en el carro (las mulas se defendieron bien).


PUBLICACIONES DE 1999




 El Periódico de la Jara, año I, nº 2, mayo-junio 1999

  El Periódico de la Jara, nº 3, agosto 1999

Excursión 1997

La excursión de la Asociación nos llevó ese año hacia el este, por las tierras del sopie de la sierra. Seguimos el antiguo trazado del camino vecinal de La Enjambre, pero sólo conseguimos llegar a la fuente del Huerto Chaqueta, donde acampamos a la sombra de los pinos para comernos la merienda. Al borde del camino, dentro de las tierras del Cuartel de las Gargantas, se encuentran varias casas de labor en las que los guías habían vivido de pequeños o de las que hemos oído contar relatos los más jóvenes. A esta labranza de su madre se trasladó Faustino Ollero con su familia el 23 de agosto de 1938 después de haber comprobado, una vez dada la orden de evacuación del pueblo ante el avance del ejército de Franco, que los nacionales no tomarían el pueblo sino que lo iban a dejar en la línea de frente. Su mujer, sus seis hijos y una cuñada se instalaron en un espacio reducido, hasta el 15 de diciembre del 38. ¿Cómo sobrevivir en la sierra durante los últimos meses de guerra?

La evacuación hacia la labranza



REVISTA 1995 Excursión a Las Lanchas

Artículo republicado en el Periódico de la Jara, ADERJA, publicación gratuita para la promoción económica, social y cultural de la Jara, año II, nº 4, enero 2000, que es la copia que se descarga.


En abril del 95 se organizó una excursión con fines culturales para dar a conocer a los socios los parajes naturales de la sierra y la historia que llevan asociada. La labor de los guías, personas mayores que viven en el pueblo, fue fundamental para instruirnos sobre la vegetación, los caminos, lugares... con sus vivencias y con la tradición oral sobre la sierra. 
La unión de naturaleza e historia culminó con la llegada al lugar donde fue capturado y fusilado el bandolero carlista Blas Romo que está muy cerca de un paraje de singular belleza desde el punto de vista ecológico.

Recursos: 

Enlace a: Sánchez Sánchez, Jesús: "Las andanzas del guerrillero Blas Romo", publicado en la revista Cuadernos de la Jara nº 3.

Presentación de diapositivas



Reportaje de la Televisión de Castilla La Mancha sobre la Garganta de Las Lanchas

REVISTA 1994



La leyenda del tesoro de Sevilleja, escondido en la sierra, ha generado relatos y leyendas como el publicado en esta revista: "El tesoro escondido". Es tan grande la fuerza de la leyenda que todavía hoy suben los curiosos a la pedriza central (la Casquera Redonda) a buscar algún indicio de la fabulosa fortuna que se esconde entre las piedras. Picados por la curiosidad decidimos ponernos las botas y subir con cuidado. No es una excursión recomendable por el peligro que entraña ir saltando de piedra en piedra; asimismo, para salir, es preferible continuar subiendo hacia las diez menos diez de la esfera hasta enlazar con el camino de mantenimiento de los postes eléctricos y evitar así la peligrosa bajada.

Presentación de diapositivas: (pulsar sobre la imagen para avanzar)

PUBLICACIONES DE 1993


Cómo se crea una leyenda

Como el tema del "bandido generoso" ha suscitado cierto interés dejo aquí algunos recursos para los interesados:

Los hechos históricos y el personaje:





Imagen

Reconstrucción del salvoconducto que Moraleda entregó a Valentina Gutiérrez Ollero, un pañuelo bordado en el que se aprecia el contorno del mapa de España.